OVER THE RAINBOW
July 2nd, 2009Cuando salimos a la calle, Diego suele cogerme de la mano. Después de tantos años de armario y pública asexualidad, he de reconocer que al principio me sentía algo incómodo y nervioso. “A ver si nos van a insultar… o peor aun, pegar”. Al final, uno se da cuenta de que eso son traumas que arrastra del colegio y que es mejor dejarlos atras y no esconderse. Eso sí, a veces nos cruzamos con gente que se queda mirando y se nota que hace comentarios y aspavientos desagradables. Por lo general, son señores cincuentones acompañados de su familia.
Al menos, esos señores ven que existen parejas de chicos o de chicas que pasean de la mano por la calle, se besan en un portal para despedirse o se abrazan mientras ven una película en el cine. Saben que existimos. En Pamplona, mi madre no ha tenido la oportunidad de ver que las parejas homosexuales tienen comportamientos tan normales -o tan extraños- como las heterosexuales y su imaginación vuela hasta extremos preocupantes que, por otra parte, llegan a resultar divertidos. Confío en que vaya incorporándolo a su vida poco a poco. Al menos, no me ha pasado como a un amigo que salió hace poco del armario con toda su familia. De los labios de su hermano mayor tuvo que escuchar la palabra “asco”.
Por eso, sigue siendo necesario que cada año se celebre el Orgullo Gay. Podemos discutir si los actos están comercializados, si el modelo de Chueca está en crisis o si el último disco de Fangoria es una propuesta estilistica y musical completamente desfasada, pero hay que seguir saliendo a la calle con total libertad aunque muchos sólo puedan hacerlo una semana al año. Hay que dejarse ver, cuantos más, mejor. Y hay veces que pienso que cuanto más “mariconerio” haya, mejor, porque hay gente a la que eso le sigue molestando profundamente. Hace un par de días me encontré con este comentario en Meneame: Es que es una contradicción que los gays y lesbianas busquen ser tratados como personas normales cuando en la fiesta del día del orgullo gay todos se visten de locazas a cada cuál más esperpéntico, seguido de este otro: A mí me irrita eso… no porque se vistan como les salga de la entrepierna, sino porque hacen “dar la razón” a los fachoides que dicen que efectivamente los gays son mariconas, irresponsables y que sólo les gusta provocar a las personas “de bien”. Efectivamente, los homosexuales son aceptados por la sociedad… siempre que no se les note, claro. Podemos llegar a aceptarlos como personajes secundarios en telecomedias amables, chicos guapos, monos y divertidos que nos hacen reir o personajes pintorescos y extravagantes a lo Falete, pero que, por favor, no se besen delante de nosotros porque eso es hacer ostentación de su sexualidad. Estos son los mismos que dicen que no son racistas, pero que miran con malos ojos al chino que abre una tienda en su barrio.
Quien se crea que todos los gays son locazas con pluma, bolleras camioneras, musculocas depiladas o personas vestidas con arneses de cuero es que no quiere ver más allá. Y los gays que nos quejamos de que “luego sólo sale eso de nosotros en la tele”, quizás deberíamos hacer un poco de autocrítica. Al fin y al cabo, la manifestación está abierta a todo el mundo y, por otra parte, tenemos todo el resto del año para representarnos a nosotros mismos en nuestros entornos y que la gente se dé cuenta de que hay tantos tipos de homosexual como de heterosexual. Con el tiempo quizás tengamos que reconocer que es más valiente la locaza que se sube a la carroza con su boa de plumas que los que nos limitamos a verla pasar desde la acera y nos escondemos si aparece una cámara de televisión, no vaya a ser que nos vea nuestra madre en el telediario…


