DIEZ CANCIONES PARA BAILAR LOS 90

January 23rd, 2012

Los noventa fueron años de grunge, de britpop, de efervescencia en el mundillo de la música indie española, una época de grupos y artistas que cantaban su rabia y su desencanto y que se convirtieron en la voz de lo que sociólogos y publicitarios decidieron llamar “Generación X”. Veinte años después, sales de fiesta, enciendes la radio, echas un vistazo a las canciones que triunfan tanto entre el gran público como entre el minoritario y descubres que, sorpresa, lo que ha quedado de los noventa es esa música de baile que todos despreciaban y que apenas podía aspirar a ser algo más que parte de un Bolero Mix, un Maquina Total, un Lo +Duro o, peor aun, un Currupipi Mix.

Los Noventa, qué época dorada para la música.

Las canciones que uno bailó en los noventa son sampleadas sin piedad, versionadas por todo tipo de grupos, “homenajeadas” por artistas como Lady Gaga cantando a Alejandro, Fernando y Roberto… Al final, parece que nos pasamos la década en la pista de baile. Al igual que le ha pasado a la música disco, denostada en lo setenta, estas canciones sin ambición alguna han soportado mucho mejor el paso del tiempo de lo que pensábamos. Aquí van diez grandes momentos musicales que fueron banda sonora para otros grandes momentos vitales.

1. Ride on time, Black Box.

Comenzamos este repaso haciendo trampas con una canción de otoño de 1989. Black Box era un proyecto creado por tres avispados italianos que colocaron al frente de la banda a la modelo francesa Katrin Quinol, quien jamás en su vida cantó ni una sola nota de las canciones del grupo. De hecho, ni siquiera hablaba inglés con fluidez pero… ¿a quién le importa? En una pista de baile sólo puede haber gente guapa. “Ride on time” fue su sencillo más exitoso, ocupando durante seis semanas el puesto más alto de la lista de sencillos británica. Esos teclados repetitivos, ese sampleado acelerado y sin orden alguno de una canción de principios de los ochenta (“Love sensation”, de Loleatta Holloway), esa voz que parece que se va a dejar la garganta en cada frase son elementos que marcaron la música de baile hecha en Europa durante la década que nacía. Veinte años después, Delorean samplean sin vergüenza alguna este tema en sus conciertos.

2. Gonna Make You Sweat, C+C Music Factory.

A los estadounidenses, a no ser que sean de Detroit o trabajen con suecos, no se les da bien la música de baile. Durante los noventa, atrapados por el New Jack Swing, se creyeron que bailar era mover los brazos al ritmo de la Macarena. Sin embargo, hay que reconocerles que también nos aportaron este clásico para las pistas: “Gonna Make You Sweat” (Everybody Dance Now), bailada desde entonces en todas las factorías de acero gays del mundo. C+C Music Factory resultó de la unión de los productores David Cole y Robert Clivillés quienes, al igual que Black Box, contrataron a una negra gorda para que cantara el estribillo y a una negra guapa para que saliera en el videoclip, combinándolo con un rap que haría sonrojar a los auténticos raperos.

3. Rhythm is a dancer. Snap!

Snap! ya habían triunfado en todo el mundo durante el año 1990 con sencillos como “The Power” o “Cult of Snap”. Sin embargo, fue en 1992 cuando lanzaron la canción que define a la perfección lo que se denominaría Eurodance: la fórmula rap + estribillo cantado por voz femenina + letras absurdas + música electrónica sería repetida hasta la saciedad durante los años noventa con exitosos resultados por grupos como Nomad, Culture Beat, Twenty 4 Seven, La Bouche o Maxx (y en la actualidad, es el secreto del éxito de los Black Eyes Peas). “Rhythm is a dancer” sería la última colaboración del rappero Turbo B con Michael Münzing y Luca Anzilotti, productores alemanes y cabezas pensantes de Snap! Por su parte, las vocalistas femeninas se fueron sucediendo a lo largo de los tres discos del grupo.

4. No limit, 2 Unlimited

2 Unlimited, un proyecto holandés cuya imagen visible eran el rapero Ray Slinjgaard y la cantante Anita Doth, habían publicado ya varios sencillos de éxito desde principios de los 90 (“Get Ready For This”, “Twilight Zone”), pero en 1993 consiguieron algo que parecía imposible: “No limits”, el disco en el que se incluía esta canción de ritmo machacón, conseguía el puesto más alto en la lista de ventas de Reino Unido, algo que repetirían al año siguiente con su tercer trabajo, “Real things”. 2 Unlimited tiene el mérito de haber conseguido alcanzar el éxito con una docena de canciones que, sinceramente, no se diferencian mucho unas de otras.

5. What is love?, Haddaway

Poco hay que decir de esta canción, excepto que se sigue bailando hoy como el primer día. Fue el primer y más exitoso sencillo de Haddaway, un cantante nacido en Trinidad y Tobago y lanzado en 1993 por un sello alemán. “What is love?” fue un éxito casi instantáneo en todo el mundo. En su último disco, Eminem se atrevió a samplearla con resultados no demasiado afortunados.

6. The Sign. Ace of Base.

En 1993 Europa fue tomada por un cuarteto sueco formado por dos chicos y dos chicas al más puto estilo Abba. “All that she wants” fue su carta de presentación y “Happy Nation”, el nombre de su disco de debut. Los agoreros les dijeron que ese estilo de música a medio camino entre el eurobeat y el reggae jamás triunfaría fuera del Viejo Mundo. Como respuesta, Ace of Base reeditaron a finales de año su ópera prima, incluyendo varias canciones nuevas. Una de ellas, “The Sign”, se convertiría en el sencillo más vendido en Estados Unidos en el año 1994. A pesar de los más de veinte millones de copias vendidas de “Happy Nation”, Ace of Base no volvió a repetir estas cifras, ni de lejos, con sus siguientes trabajos.

7. Set you free, N-Trance.

La música de baile es, en realidad, un género muy complejo, dividido en infinidad de estilos, etiquetas y sellos. No es lo mismo disco que house que trance que techno que drum and bass que happy hardcore. Los que formamos parte del gran público dejamos esos debates para los DJs y nos limitamos a bailar. “Set you free”, de N-Trance es una canción de 1995 que, a pesar del nombre del grupo, pertenece, según la Wikipedia, al Breakbeat Hardcore. Yo lo único que sé es que, conforme avanzaba la década, los beats se iba acelerando (también sé que esta canción, injustamente, nunca tuvo en España el éxito que se merecía).

8. Children, Robert Miles

Robert Miles, o Roberto Concina, trabajaba como DJ en Italia a mediados de los 90. “Children” fue creada para finalizar sus sets como una forma de relajar al público después de toda una noche de música rave. Esta idea dio origen entre 1995 y 1996 a un subgénero del trance conocido como “dream”, convirtiendo a Robert Miles en uno de los artistas italianos más exitosos de la década y el único que ha ganado un premio Brit. “Children” y otras canciones incluidas en “Dreamland”, el primer trabajo de Miles, supusieron una recuperación de las melodías reconocibles para un género que corría el peligro de convertirse en una mera acumulación de ritmos acelerados.

9. Freed from desire, Gala

Hacia el año 1997, uno empezaba a estar algo agotado de tanto eurodance y similares. La fórmula ya daba claras muestras de estar agotada cuando llegó Gala desde Italia y con un par de sencillos, “Come into my life” y “Freed from desire”, puso un buen broche final al género. Las pistas de baile estaban a punto de ser tomadas por las hordas latinas, el reguetón y los triunfitos.

10. Sing it back. Moloko.

Sing it back, Moloko from lavender stole on Vimeo.

Bailar es algo serio. No todos los grupos que cultivaron ese género de música durante los noventa eran productos de laboratorio y canciones fotocopiadas unas de otras. Recordemos que ésa fue la década en la que U2 se atrevieron a publicar un sencillo llamado “Discotheque” y que Madonna comenzó los 90 con “Vogue” y la terminó resurgiendo de sus cenizas con “Ray of light”. Grupos como Orbital, The Prodigy, Underworld o The Chemical Brothers eran aplaudidos por la crítica. Sin los toques electrónicos de su primer disco en canciones como “Big Time Sensuality” o “Violently Happy”, Björk no habría podido convertirse en la islandesa más famosa del mundo. El Trip Hop de Massive Attack, Portishead o Tricky nació no muy lejos de las pistas de baile de Bristol. Uno de los grupos integrantes de este subgénero eran el dúo Moloko, formado por Roisin Murphy y Mark Brydon. Lanzado en el verano de 1999, “Sing it back” era la demostración de que nuevos aires más elegantes y sofisticados llegaban desde Europa a la música para las pistas de baile.

Bonus Track: Así me gusta a mí, Chimo Bayo.

¿Y cuál fue la principal aportación española a las pistas de baile durante los 90? ¿OBK, Cetu Javu, Viceversa, Ray y similares? ¿Mónica Naranjo? ¿Los remixes de los Pumpin’ Dolls? ¿La Macarena? ¿Grupos como Spanic (su versión de “Sister Golden Hair” me gusta más que la original de America) o New Limit? Pues no, obviamente, es el bakalao de Chimo Bayo. Todo un himno.

LOMOKINO I

January 20th, 2012

Estas Navidades los Reyes Magos me dejaron en casa de Diego una Lomokino, o lo que es lo mismo, la reinvención del cine según las brillantes mentes de la Lomografía.

Se trata de un aparato que captura imágenes a alta velocidad (se puede llegar a sacar unas cuatro por segundo), permitiendo hacer con un carrete normal de fotografía una película de entre treinta y cincuenta segundos, una vez te lo revelan y montan en la tienda. Estrené mi nuevo juguete en el jardín de la casa con la colaboración del perro y mi cuñado, el jugador de rugby. Underworld se han encargado de poner la banda sonora.

Dentro de poco, Lomokino II, que además de música, tendrá historia.

MUDANZA FELINA

January 16th, 2012

Este miércoles, compré un arenero nuevo, un cuenco doble para comida y agua y un saco del pienso que le gusta a Flauta. Después, metí al gato en un transportin y nos fuimos. La idea era llevármelo a casa de Diego por una noche y comprobar cómo se adaptaba a su futuro hogar.

Nada nos había preparado para la odisea felina que nos esperaba. Diego conducía. Yo iba detrás con el gato en el transportín. Cuando arrancó el coche, comenzaron los maullidos lastimeros. A los cinco kilómetros, comenzó la diarrea. A los diez kilómetros, los vómitos. El hedor era insoportable y tuvimos que abrir las ventanas, enfrentándonos al peligro de morir congelados. Encontré un ambientador en la guantera y empecé a rociar el interior del vehículo con esencia de… ¿flores del campo? Ya en la urbanización, Diego conducía sacando la cabeza por la ventanilla y controlando las nauseas. Flauta seguía maullando.

Por fin llegamos a nuestro destino. A estas alturas, habíamos decidido que lo que iba a ser una visita puntual se convertía en el traslado definitivo del gato. No nos veíamos capaces de volver a viajar con él el coche nunca más. A Flauta aun le quedaban otros desafíos que superar: del transportin se fue directamente a la ducha. Y por último, el momento de la verdad: el encuentro con Platón, el perro de la casa. ¿Se llevarían como el perro y el gato? Cuando vimos que Platón no ladraba a Flauta y que éste no salía corriendo al verle, respiramos aliviados. Que el gato le bufara al perro e intentara arañarle cuando se le acercaba demasiado era, en realidad, una buena señal. Con el paso de los días, Flauta se ha ido acostumbrando a su presencia y se deja oler y todo. ¿Éste es el comienzo de una bonita amistad entre especies?

Flauta, además, tiene que llevarse bien con otros habitantes de la casa.

...otros deliciosos habitantes de la casa.

DRIVE

January 12th, 2012

“Drive” tiene todas las papeletas para convertirse en una de las películas de culto de la década. Esta historia sobre un conductor solitario que se enfrenta a la mafia para salvar a la mujer que ama es una reinterpretación del cine negro de décadas pasadas puesta al alcance del público de hoy. Narrativamente sencilla pero eficaz, “Drive” destaca entre la mediocridad de la cartelera gracias al trabajo del director Nicolas Winding Refn, premiado por su labor en el último Festival de Cannes. El realizador danés ha sabido envolver toda la película de un cierto aire onírico que hipnotiza al espectador a través de un ritmo pausado, luces de neón y una banda sonora con temas electrónicos de estilo retro. Todo ello da como resultado algunas de las escenas más brilantes y mágicas que he visto últimamente en la gran pantalla, como el beso en el ascensor entre los dos protagonistas… seguido por un brutal escena de violencia.

Sin embargo, “Drive” no terminaría de funcionar si no fuera por el estupendo trabajo de todo su reparto. En él se juntan veteranos curtidos en mil batallas como Ron Perlman, Russ Tamblyn, Bryan Cranston o un sorprendente Albert Brooks con jóvenes realidades como Oscar Isaac, Carey Mulligan o Christina Hendriks, quien aprovecha su papel secundario para demostrar que es mucho más que la Joan Holloway de “Mad Men”. Y por encima de todos ellos, como protagonista absoluto de la función, está Ryan Gosling en uno de esos papeles icónicos que hacen que a un actor se le recuerde décadas después. Gosling, que es uno de los mejores intérpretes de su generación, da vida y cuerpo a un personaje lacónico, utilizando muy pocas palabras pero logrando transmitir más con una mirada o una sonrisa en el momento adecuado que con cientos de palabras. Winding Refn nos lo muestra en toda su belleza con planos desde abajo, en contrapicado, como un héroe o una escultura clásicos.

Ni te imaginas lo que voy a hacer con ese martillo...

Y nosotros se lo agradecemos, que aquí siempre hemos sido muy fans de Ryan G.

LOS DÍAS AL SOL

January 11th, 2012

En este extraño invierno en el que no terminan de llegar ni el frío ni la nieve, paso y paseo mis días al sol. Cuando este lunes terminaron las Navidades y Diego se fue a trabajar, yo volví a mi casa y me senté delante del ordenador. Mi salón se había convertido en mi nuevo despacho. Las cosas que me traje de la vieja oficina seguían en una caja. Saqué de ella algunos de los objetos que me acompañaron durante mis siete años de trabajo y que me sirven para crear ambiente de trabajo, como mi imprescindible grapadora roja. Infojobs se ha convertido en mi nueva red social de referencia, aunque cada vez que me inscribo en una oferta me siento como un náufrago que lanza una botella al mar desde su isla deshabitada, una más en un amplio archipiélago de parados.

Mi nueva situación hace que a veces me sienta como si en el juego de la vida hubiera caído en una casilla con una calavera dibujada y hubiera tenido que retroceder a la salida. Hay sensaciones que me recuerdan a los tiempos en que vine a vivir a Madrid cuando terminé la carrera: vuelvo a mirar el precio de las cosas y, como si fuera un ministro popular, intento encontrar sitios por donde pueda hacer recortes, además de corregir y reescribir mi curriculum y mis cartas de presentación como si fueran una fórmula mágica en la que una coma de más o de menos puede significar la diferencia entre el éxito o la catástrofe.

Cuando me canso de estar en casa, salgo a las calles. A veces voy al gimnasio a quemar tensiones y grasas. Otras veces quedo con amigos: compañeros de excurro que se encuentran en mi misma situación; compañeros de carrera que se encuentran en mi misma situación. Compartimos agobios y nos damos ánimos. Paseamos por la ciudad hasta el Templo de Debod o el Palacio de Oriente. Analizamos la situación hasta el mínimo detalle cual tertulianos. No llegamos a ninguna conclusión.

Y por las noches, cuando me tumbo en la cama y apago la luz, me pregunto si mis talentos serán suficientes para salir de ésta o tendré que confiar en la buena suerte.

THE ARTIST

January 7th, 2012

“The Artist” es una de estas películas que te hace salir del cine con una amplia sonrisa en la cara, con ganas de bailar claqué por las calles y con el convencimiento de que el mundo es un bonito lugar lleno de gente maravillosa. Pero, ¿la convierte eso en la mejor película del año?

“The Artist” es una película ambientada en el Hollywood del año 1927. George Valentin es una estrella de cine mudo en el mejor momento de su carrera. En el rodaje de una de sus exitosas películas, conoce a Peppy Miller, una figurante a la que le da algunos consejos profesionales. Ambos se sienten atraídos el uno por el otro, pero él está casado y pertenecen a mundos muy diferentes. Todo cambiará con la llegada del sonido al cine: George perderá su fama y su fortuna mientras que Peppy consigue convertirse en una actriz de éxito. Sus vidas no tardarán en volver a cruzarse.

Con este argumento, las comparaciones con “Cantando bajo la lluvia” son inevitables, referente que “The Artist” no oculta en ningún momento como evidencia el parecido físico entre Gene Kelly y la caracterización de Jean Dujardin como George Valentin, un trabajo en el que derrocha encanto y carisma en cada uno de los planos en los que sale y por el que ya ganó el premio al mejor actor en el pasado Festival de Cannes. La baza con la que juega el director y guionista Michel Hazanavicus es haber hecho una película muda sobre el final del cine mudo. En este sentido, la recreación estilística del cine de ese período es exquisita e impecable. Escenografía, fotografía y el respeto del lenguaje cinematográfico de la era muda se imponen sobre las debilidades de un guión cuya segunda mitad es ciertamente floja. Sin embargo, no deja de ser curioso que alguno de los momentos más ingeniosos de la película surjan a consecuencia de vulnerar las normas que se impone el propio director con respecto al uso del sonido…

En resumen, “The Artist” es un brillante ejercicio de estilo y una carta de amor a un cine que parece olvidado. Sin embargo, no deja de parecerme una película muda hecha para un público que nunca ha visto una película muda. Sería interesante que todos aquellos que se han emocionado viendo “The Artist” se animaran a darle una oportunidad a clásicos como “Amanecer”, “Avaricia”, “Metrópolis”, “La quimera del oro”, “Intolerancia”, “Nosferatu”… Hay mucho cine mudo por reivindicar.

EL AÑO QUE NOS CAMBIÓ LA VIDA

January 5th, 2012

2011, año cuarto de la Crisis, ha tenido 365 días que han marcado un antes y un después para mucha gente que conozco. Nacimientos, muertes, crisis existenciales, reinvenciones, matrimonios, amores locos y otros estados de ánimo han sido noticias habituales durante estos doce meses. Parecía que yo iba a permanecer al margen de tanto tsunami vital, pero el día de los inocentes la ola de los acontecimientos llegó a mi vida.

Todo comenzó con la llegada a mi móvil de un sms digievolucionado, también conocido como whatsapp. Una compañera del trabajo me informaba de que por fin teníamos noticias de la empresa. Algunos afortunados habían recibido una llamada de nuestro jefe de personal, mientras que otros menos afortunados se tenían que conformar con un e-mail de contenido vago y promesas de las que no valen nada. Con los nervios a flor de piel, encendí el portátil y me conecté a Internet. Mientras introducía mi contraseña en el servidor de correo externo de la empresa, miraba al teléfono móvil enviándole por telepatía la orden de que sonara. Pero no sonó. En la bandeja de entrada de mi correo, con letras en rutilante negrita, estaba el mensaje fatídico.

Durante un segundo sentí que mi mundo se derrumbaba y me entraron ganas de llorar. Pero sólo fue durante un segundo. En seguida me salvó mi sentido del humor. “Podía haber sido susto, ha salido muerte”, me dije.

El resto de la tarde lo dediqué a informar a los amigos de mi nueva situación y a departir con los que ya eran mis excompañeros de trabajo, tanto con los renovados como con los estrellados como yo. Intentar descifrar los mecanismos mentales que rigen la mente de un jefe de personal es un enigma que no tiene nada que envidiar a los que planteaba la esfinge.

Y es por eso que yo también recordaré 2011 como el año que me cambió la vida. Aunque también lo recordaré por aquel día de febrero en que vi por primera vez a Diego desde su vuelta de Londres y sentí que éramos invencibles, un sentimiento que volví a tener cuando dábamos vueltas a 206 metros de altura en el cielo de Berlín. O por aquel caluroso día de agosto en que mi hermano esperaba en la puerta de una iglesia de Badajoz la llegada de su futura mujer. O por el día en que fui al hospital a conocer a la hija recién nacida de Esti. O por el día de octubre en que, varios años después, volví a celebrar una fiesta de cumpleaños por todo lo alto en mi casa y vinieron muchos de los amigos que hacen que valgan la pena vivir en Madrid. O por la noche de abril en que, por fin, mi madre y mi novio -el que gana puntos con mucha facilidad- se conocieron. O por ese triste día de marzo en el que tuve que abrazar a Diego con más fuerza que nunca.

RESUMEN MUSICAL ANUAL

December 27th, 2011

Se acaba 2011 y llega el momento de hacer los tradicionales resumenes con lo mejor del año. Esta vez me desentiendo del formato lista basada en las reproducciones de LastFM (más que nada porque las canciones que más he escuchado durante estos últimos 12 meses fueron publicadas el año pasado: 3. Sufrir, de Javiera Mena; 2. Cooler than me, de Mike Posner; 1. Bombay, de El Guincho). Además, en un año como 2011 que ha estado dominado por una artista de una manera tan evidente, no tiene mucho sentido dudar de quien ocuparía el puesto más alto de la lista. No puede ser otra que Adele.

Adele ha sido la artista del 2011, sin ninguna duda. A principios de año comenzó a sonar en las radios británicas “Rolling in the deep”, convertida ya en un clásico intemporal, y desde que a finales de enero se publicó “21″, su segundo disco, Adele no ha hecho más que acumular records de ventas con cifras que parecen de otra época: 18 semanas en lo más alto de la lista de ventas británica; 13 semanas en lo más alto de Billboard; número 1 en 24 países; 14 millones de copias vendidas que, después de los Grammys, aun serán más… Quienes pudimos verla en directo en su concierto en La Riviera pudimos comprobar que a la chica le sobra voz, simpatía y talento. “21″ es uno de esos discos que se disfrutan de principio a fin, gracias a canciones como “Set fire to the rain”, “Turning Tables”, “Don’t you remember” y la emocionante “Someone like you”.

Seguramente, gran parte del éxito de Adele se deba a que el estilo clásico y sencillo de su música brilla con luz propia en un panorama musical donde, comercialmente, han triunfado en años recientes propuestas de sonidos electrónicos, artistas prefabricados y donde se ha dado más importancia a la imagen que a lo propiamente musical. Llamar la atención por parecer más diferente y original de lo que realmente se es ha sido también el secreto de Lana del Rey para llamar la atención de algo más que el público alternativo y convertirse en la próxima artista revelación. Hipnótica y grave, “Video Games” es mi canción favorita del 2011.

2011 fue también el año en que Katy Perry igualó el record de Michael Jackson al conseguir que cinco canciones de su “Teenage Dream” alcanzaran el número 1 en la lista de sencillos del Billboard; y en el que Lady Gaga publicó su segundo disco. “Born this way” es un digno sucesor de “The Fame” y acumula tantos o más aciertos musicales que “The Fame Monster”. Sin embargo, todo lo que ha rodeado a su lanzamiento, desde su horrenda portada hasta la inadecuada selección de los temas escogidos como sencillos (“Judas” o “You & I”, ¿por qué?), pasando por el patinazo del videoclip de “The edge of glory” o el absurdo aire de trascendencia con el que Lady Gaga rodea últimamente todo lo que hace no consiguen más que empañar sus méritos. Stefania Germanotta debería saber que lo que nos atrajo de ella era la frescura con la que cabalgaba encima de un delfín hinchable en “Just Dance” o la irreverencia tarantinesca de “Telephone”. Rodear “Marry the night” de un videoclip de diez minutos con aires a lo “Cisne Negro” es ridículo y contraproducente.

David Guetta volvió a publicar disco en 2011 y la huella de su estilo de hacer música de baile se siguió notando en las propuestas discográficas de artistas como Britney Spears. Maroon5 y Christina Aguilera se recuperaron de sus batacazos comerciales del 2010 con “Moves like Jagger”, un sencillo cuyo éxito pilló a todos por sorpresa. Coldplay nos sorprendió con su homenaje al “Ritmo de la Noche”. Beyoncé consiguió grandes críticas con su “4″, aunque ninguno de sus sencillos han igualado el éxito de los extraídos de “I am… Sasha Fierce”. Nicola Roberts dejó de ser la pelirroja de las Girls Aloud para sorprendernos con unos de los discos pop más brillantes del años. Selena Gomez demostró ser la chica Diseney más lista y volvió a convencerme con un sencillo tan redondo como “Love you like a love song”. Rebecca Black se convirtió en la reina de Youtube gracias a “Fiday”. Lena repitió participación en Eurovision con una canción más que interesante. Rihanna apostó por un desconocido para el gran público como Calvin Harris y consiguió uno de los mayores éxitos comerciales de su carrera con “We found love” (“Where Have You Been”, la otra canción de Rihanna producida por Harris será un éxito en 2012, seguro). Por su parte, Calvin publicó un par de sencillos este año: “Bounce” y “Feel so real”. Personalmente, me quedo con el segundo. Sin embargo, en este estilo, mi canción del año es “Changed the way you kiss me”, del zapatillero Example.

En lo que respecta a sonidos más alternativos, Bon Iver publicó su segundo disco y demostró que la electrónica también llegó a su cabaña. Tanto su disco homónimo como la segunda entrega de los Fleet Foxes, “Helplessness Blues”, son la banda sonora ideal para soportar una mañana de resaca o salir a pasar la noche al bosque, alrededor de una hoguera. Son discos que es fácil definir con la palabra “bonito” sin ninguna connotación peyorativa, como lo son también el de Girls o el tercer trabajo de Laura Marling. Precioso es también el sonido electrónico de The Sound of Arrows, quienes por fin publicaron su primer trabajo después de dos años de espera. Con su aire melancólico e influencias que van desde Vangelis a los Pet Shop Boys, “Voyager” no me decepcionó. Tampoco decepcionaron las nuevas entregas de Cutcopy, el disco de madurez de The Horrors, la clase de francés que nos dio Mika con “Elle me dit”, los sencillos que fue publicando Kanye West de su magistral “My beautiful Dark Twisted Fantasy” (a su lado Drake parece un vulgar aprendiz), o la apoteósica “How Deep Is Your Love” de The Rapture. Hace unas semanas, descubrí a otro de los artistas a los que hay que seguir la pista en 2012: Bright Light Bright Light, bautizado por los críticos británicos como “la versión masculina de Robyn”. Afortunadamente para él, es bastante más guapo.

En España, mientras tanto, el triunfador del año ha sido Pablo Alborán que saltó de las redes sociales al puesto más alto de las listas gracias a sus canciones y a la inestimable ayuda de su físico. Amaral demostraron no necesitar el apoyo de una multinacional para seguir vendiendo discos. La Oreja de Van Gogh se fue a Suecia para hacer como que renovaba su sonido. Amaia Montero no lo renovó. Russian Red dijo en una entrevista que era de derechas y se montó una absurda polémica. Virgina Labuat demostró que es lo mejor que ha salido de Operación Triunfo en años (las dos últimas ediciones no cuentan). La Casa Azul publicó, por fin, “La Polinesia Meridional” y consiguió superar las dudas que había sembrado con “Todas tus amigas”. La música en catalán alcanzó cifras de ventas muy estimables gracias a Manel y Antonia Font (“Calgary 88″ es una de las mejores canciones del año). Vetusta Morla se confirmó con “Mapas” como uno de los grupos más vendedores e interesantes de este país. Sok Noel fue número 1 en la lista de sencillos de Reino Unido con su “Loka People”, Cristiano Ronaldo convirtió “Ai Se Eu Te Pego” en un éxito superventas y los 40 Principales concedieron a “Danza Kuduro” el premio a Mejor Canción en español (“Party Rock Anthem”, de LMFAO, fue la ganadora en la categoría de lengua extranjera) y con esto creo que no hace falta decir nada sobre el negro presente de la industria musical española.

2011 fue también el año en que celebramos el vigésimo aniversario de la publicación de “Never Mind” de Nirvana y del “Achtung Baby” de U2. Liam y Noel Gallagher publicaron sus primeros discos en solitario tras la ruptura de Oasis (ganó Noel, como era de esperar). Radiohead publicó “The King of Limbs”, pero ya sólo le hacen caso sus fans y críticos más entregados. 2011 también fue el año en que REM anunció su separación y en el que nos dejó Amy Winehouse, dejando un vacío irremplazable. El año que viene, más.

WOHNEN IN DER ÄRA DES POP

December 26th, 2011

En mi imaginación, Berlín era una ciudad decadente y sucia, llena de pintadas, cabarets y humo. Cuando llegué al auténtico Berlín, me encontré con una capital de arquitectura ordenada y racionalista que habría entusiasmado al Fritz Lang de “Metrópolis”.

Faltan los coches voladores, como siempre

¿Dónde estaba ese Berlín bohemio, radical, alternativo? Supongo que debe de existir en algún sitio y para descubrirlo es mejor que te lo enseñe alguien que lleve cierto tiempo viviendo en la ciudad. Nuestra guía y nuestros paseos sólo nos llevaron a alguna tienda de bisutería algo curiosa, un establecimiento donde sólo vendían vinilos como si fuera 1991 y, por supuesto, a Tacheles, la que seguramente debe de ser la casa okupa más famosa del mundo, un centro de arte alternativo que en 1990 se instaló en los restos de un edificio de grandes almacenes construido a principios del siglo XX. No hay que tener miedo a entrar, a pesar de que la oscuridad inicial y las paredes recubiertas de pintadas de arriba abajo pueden intranquilizar al pequeño burgués que llevamos dentro. En el patio trasero hay una exposición de esculturas al aire libre y en el interior se puede ver el trabajo de los artistas que ocupan Tacheles.

A pesar del Muro y de la Stasi, una visita al DDR Museum nos hizo sentir que hay cierta nostalgia por los tiempos de la República Democrática Alemana. El museo permite conocer cómo era la vida diaria en aquel país a través de sus objetos cotidianos, sus programas de televisión, su ropa, sus vehículos… dando la impresión de que era una nación agradable, tranquila y colorista en vez de una terrible dictadura. Sí, más o menos como lo que hace “Cuéntame” con el régimen franquista.

Sin embargo, hay un icono de la DDR que ha sobrevivido a la caída del Muro y del comunismo y que sigue presente en todas las calles de Berlín y sus tiendas de souvenirs: el Ampelmännchen u “hombrecillo del semáforo”. Diseñado en 1961, estuvo a punto de ser retirado tras la reunificación alemana, pero la presión popular le salvó de la desaparición, convirtiéndolo en un icono.

Icono de la ciudad, de la DDR y una clara muestra de la arquitectura futurista pop de los años 60 es la torre de televisión (Fernsehturm), una joya para los amantes del Zeerust. Construida en 1969 en hormigón y acero inoxidable, es el cuarto edifico más alto de Europa con sus 368 metros de altura. A 204 metros de altura está el mirador y, un par de metros por encima de él, un restaurante que gira sobre su eje cada media hora.

Y así, cerca del cielo sobre Berlín, comiendo ganso y siluro con arroz, fue como Diego y yo nos despedimos felices de una ciudad que me encantó conocer… aunque sospecho que sólo vi de ella una cuarta parte de todo lo que tiene para ofrecer al viajero.

PROVISIONALIDAD

December 21st, 2011

El domingo por la tarde celebramos una pequeña merendola navideña con churros, donuts, bizcocho y chocolate. En ese momento se dio la coincidencia de que los cuatro antiguos compañeros de carrera estábamos en el paro (y de momento, seguimos siendo parados). Una de ellas es actriz y los períodos en paro forman parte de esa profesión. Otra amiga lleva en el paro poco más de un mes en el paro y no para de hacer llamadas a sus contactos todo el día, obsesionada en la búsqueda de un nuevo trabajo que, estoy seguro, no tardará en llegar. Otro amigo lleva más de un año en el paro y lo ha vivido como una liberación y una oportunidad para reinventarse.

¿Y yo?

Yo espero que mi situación de parado no se prolongue más de dos semanas y que los jefazos de mi empresa decidan renovarme. Mientras espero y corro nervioso a coger el teléfono cada vez que suena, ayer me acerqué a una oficina de empleo para inscribirme como demandante de empleo. Me corresponde el subsidio máximo durante el máximo tiempo posible. Saber que de todos los trabajos que he tenido, “parado” es el segundo mejor pagado me inquieta un poco.

¿Y si no me renuevan?

Pues jugaremos a “Imagina ser…” en la vida real, a ver qué sale. Ya hablaremos de ello cuando suceda.