VUELTA AL COLE
Wednesday, September 1st, 2010Entro al supermercado del Corte Inglés de Callao por el acceso que da al metro. Todos los carteles publicitarios del pasillo anuncian la vuelta al cole. Una veintena de fotos de carné de infantes uniformados me miran sonrientes. Yo les devuelvo la mirada y pienso que el publicista se ha olvidado de incluir algún niño inmigrante. Ah no, esa de la esquina superior es china… De todas formas, parecen fotos de cuando yo iba al colegio, hace veinte años, no creo que una típica clase española de ahora mismo tenga algo que ver con la que me proponen los grandes almacenes.
Hoy he vuelto al curro. He de confesar que volvía a clase con muchas más ganas de las que tenía hoy de volver a sentarme en mi silla de oficinista. Como comentaba el otro día mi amigo Jotas mientras tomábamos unas cañas, aun contamos la vida en cursos escolares. Septiembre marca el comienzo de algo, aunque sólo sea del inicio de coleccionables de soperas, sacacorchos, el ajedrez de la Guerra de las Galaxias y otros apasionantes entregas en fascículos.
Mi arranque de curso viene marcado por una ciudad: Londres. Ahí va a estar Diego hasta febrero con una beca Erasmus, investigando asuntos variados que se escapan a mi entera comprensión pero que son muy importantes a la par que divertidas. En unos días nos iremos los dos para terminar de resolver el tema del alojamiento. Yo volveré. Él se quedará.
“¿Y cómo lo llevas?”, me preguntan. Yo lo pienso un instante y respondo que sólo pienso en lo positivo, en las escapadas a Londres, en las largas conversaciones nocturnas por Skype, en que en el fondo no es tanto tiempo y que seguramente sea bueno para nuestra relación, que saldrá fortalecida. Quizás yo sea demasiado optimista, o simplemente un iluso. O quizás es que siento de alguna manera la ilusión y la emoción que tendría para mí irme a vivir una temporada al extranjero, algo que no hice en su momento. La verdad es que ni siquiera lo contemplé muy seriamente. A mí me daba pereza hasta venirme a Madrid.
Eso sí, si por lo que fuera, las cosas salieran mal, eso terminaría de convertir Londres en una ciudad completamente nefasta para mis relaciones y la borraría para siempre de mi mapa del mundo. Pero eso no va a pasar, ¿verdad?


