Archive for the ‘Cine’ Category

LAS ARENAS DEL TIEMPO

Thursday, May 27th, 2010

A finales de los 90, coincidieron en la cartelera una serie de películas que cuestionaban si nuestra realidad era efectivamente real o si era una simulación producida por máquinas (”The Matrix”), un sueño convertido en la pesadilla de un coma inducido (”Abre los ojos”), un juego en el que nos vemos involucrados contra nuestra voluntad (”The Game”) o la grabación de un programa de televisión (”El Show de Truman”), por citar algunos de los ejemplos más famosos. Teorías de la conspiración y estados de ánimo paranoicos eran argumentos habituales en ficciones de éxito como “Expediente X”. Otras películas cuestionaban la fiabilidad del narrador principal (”Sospechosos Habituales”) o su existencia tangible (”El club de la lucha”), e incluso manipulaban los esquemas básicos de la narración cronológica (”Memento” o “Pulp Fiction”, por ejemplo). La realidad virtual era un recurso narrativo que aparecía en películas tan distintas entre sí como “El cortador de cesped”, “Acoso” o “Strange Days”.

Los períodos de fin de siglo suelen considerarse sociológicamente como épocas de crisis y desasosiego espirituales, en las que el miedo al futuro se hace especialmente patente: si en el año 999 mucha gente creía que el año 1000 traería el Segundo Advenimiento de Cristo y el inicio del Apocalipsis, en el año 1999 mucha gente creía que el año 2000 traería la rebelión de las máquinas (vía “Efecto 2000″) y el inicio del Apocalipsis. Cuestionar los fundamentos básicos de la realidad sólo es una expresión más de ese estado de ánimo crítico y de ese miedo. No hace falta leer ensayos y tratados para comprobarlo, es suficiente ver qué las películas que pongo como ejemplo eran superproducciones para todos los públicos, expresiones del arte más comercial, popular y masivo…. y como tales, reflejo hasta cierto punto de las inquietudes de las masas.

Diez años después, las superproducciones se han convertido en un festival de efectos especiales donde la realidad se manipula hasta extremos inverosímiles: los héroes saltan distancias imposibles, caen desde las alturas sin hacerse un rasguño, se recuperan de sus heridas en un tiempo fugaz, sobreviven a explosiones capaces de demoler edificios y además lo hacen todo en cámara lenta. No es de extrañar que para justificar tanta fantasía muchos de los protagonistas de las películas de éxito sean superhéroes o personajes enfrentados a algún tipo de poder mágico o sobrenatural, ya sean fantasmas, ángeles o islas misteriosas. Edificios, ciudades, paisajes enteros son reinterpretados en clave digital para aumentar su espectacularidad, su belleza o su grandiosidad, sobre todo a la hora de destruirlos en pantalla. Paradójicamente, el 3D, antiguamente considerado un recurso que aumentaría el realismo de la narración audiovisual, se está utilizando para hacer más tangibles mundos imaginarios como Pandora o El País de las Maravillas.

Si a este hecho añadimos que nos estamos acostumbrando a que toda la publicidad gráfica (y lo que no es publicidad también) esté filtrada digitalmente para eliminar cualquier imperfección, sombra o defecto, nos encontramos con que, en unos años, hemos pasado de ver narraciones que cuestionaban la realidad a entregarnos a narraciones donde la realidad es sustituida por un simulacro artificial… sin que ello perjudique a la credibilidad o verosimilitud de la película o serie.

¿Cómo interpretarlo en clave sociológica? ¿Dentro de poco, la realidad nos parecerá insoportablemente pobre, gris y triste comparada con las propuestas audiovisuales? O quizás en estos tiempos en que el miedo se ha hecho real (miedo al terrorismo, miedo al colapso económico) nos lo parezca ya, de ahí el éxito de todas estas propuestas escapistas, intrascendentes y artificiales. Con el tiempo, llegará un momento en que la realidad en sí misma parecerá menos auténtica que las imágenes que los medios nos ofrecen de ella. Lo falso se habrá convertido en lo verdadero. ¿Qué haremos entonces?

WINNERS

Monday, March 8th, 2010

Hoy tengo sueño. Anoche dormimos dos horas, nos despertamos, vimos la ceremonia de los Oscars y nos volvimos a dormir otras dos horas hasta que sonó el despertador y volvimos a la vida real, lejos de estatuillas doradas y vestidos diversos. Este año la ceremonia fue bastante más aburrida que el pasado y echamos de menos a Hugh Jackman como maestro de ceremonias. O en su defecto, Neil Patrick Harris, quien se encargó de abrir la gala este año para luego desaparecer. Nadie va a negar que Steve Martin y Alec Baldwin tienen tablas y veteranía, pero no sé por qué, no me terminaron de convencer. Además, al ver a Alec y compararlo con el chico que conocimos en los 80, uno no puede dejar de pensar en cómo pasa el tiempo y cómo se estropean los cuerpos.

Alec Baldwin, antes.

La noche transcurrió sin grandes sorpresas. Diego se alegró mucho de la victoria de “El secreto de sus ojos” y de que por fin le dieran un Oscar al compositor Michael Giacchino. A mí me satisfizo el éxito de “The Hurt Locker” sobre “Avatar”, tanto en los Oscars importantes como en los técnicos. De todas formas, soy consciente de que dentro de unos años todo el mundo recordará la película de James Cameron mientras que la cinta de Kathryn Bigelow será una curiosidad cinéfila. Eso sí, lo que no tiene explicación es que “Avatar” le arrebatara el premio a mejor fotografía a “La cinta blanca”.

Tampoco tiene mucha explicación que la banda sonora de “Un hombre soltero” no haya tenido más reconocimiento. Este fin de semana la vimos. A mí me pareció más interesante de lo que pensaba, aunque es cierto que a veces la forma, el envoltorio, ahoga y aprisiona a la historia. Eso sí, muy bonita de ver y de escuchar. Colin Firth, excelente. ¿Para cuando un Oscar a Julianne Moore?

Y volviendo a los Oscars, esta ceremonía tuvo momentos para recordar la obra de John Hughes y su cine adolescente de los 80, hacer un video homenaje al cine de terror y darle un Oscar honorífico a Roger Corman, el maestro del cine de la B a la Z. Total, todos sabemos que géneros como la comedia o el terror no son dignos de ser premiados “en serio”.

THE HURT LOCKER

Tuesday, March 2nd, 2010

The Hurt Locker

¿Qué significa “the hurt locker”? Se podría traducir, aproximadamente, como “el armario del dolor”. Según la wikipedia y la página oficial de la película, es una expresión de la jerga militar que se refiere a ser víctima de una explosión. De eso trata “The hurt locker”, titulada aquí “En tierra hostil”: de las heridas externas -e internas- que sufre un equipo de desactivación de explosivos en el tiempo inmediatamente posterior a la invasión de Irak. Gran parte de la película se centra en describir, de forma casi documental, el trabajo cotidiano de estos tres hombres, una labor en la que se juegan la vida en cada segundo pero que ellos hacen de forma casi rutinaria, mecánica. En esta película no hay sitio para la épica, ni para los heroismos, y eso es una de sus mayores virtudes. ¿Es una película “contra” la guerra? Más bien es una película “sobre” la guerra, aunque la clave de todo se encuentre, seguramente, en la cita que la abre: “The rush of battle is a potent and often lethal addiction, for war is a drug.” (”La emoción de la batalla es una adicción potente y a menudo letal, porque la guerra es una droga”). Sin embargo, este mensaje se plasma de manera sutil, y ninguno de sus personajes llega a verbalizarlo. El espectador vivirá de primera mano la emoción y el riesgo de estar en primera línea de fuego, pero no creo que llegue a la conclusión de que la guerra es bonita, divertida o positiva. Irak, tal y como queda retratado en la película (rodada en Jordania en 2007, por cierto), parece un lugar infernal, una tierra hostil donde la muerte acecha en cada esquina, detrás de cada ventana. Y sin embargo, hay hombres que no pueden renunciar a ese subidón al compararlo con una existencia donde el mayor desafío diario es elegir una marca de cereales en el supermercado o quitar las hojas secas atascadas en el canalón del tejado.

“The Hurt Locker” está escrita por Mark Boal, quien se basó en sus propias experiencias como reportero en Irak, y dirigida por Kathryn Bigelow, quien cuenta en su haber con películas como “Le llaman Bodhi” y la estupenda “Días extraños”. Podríamos decir que Bigelow es una directora “poco femenina”: sus películas suelen centrarse en personajes masculinos con grandes conflictos internos y pertenecen, por lo general, a géneros como el thriller, el terror o el bélico. Nada que ver con Jane Campion, Sofia Coppola, Nancy Meyers o Isabel Coixet, desde luego. Quizás haya que superar el viejo tópico del “cine femenino” y reconocer a Bigelow como una brillante directora con un estilo seco, directo y conciso. Es la cuarta mujer en la historia que es candidata a llevarse un Oscar a la Mejor Dirección y las quinielas indican que es bastante posible que se lo lleve a casa.

No es el único premio al que aspira la película, que tiene otras ocho nominaciones, incluyendo las categorías de mejor película y mejor guión original. Jeremy Renner, su protagonista, también opta al Oscar al Mejor Actor por un trabajo realmente brillante. Otras candidaturas en las que también figura “The Hurt Locker” son las de montaje, fotografía, banda sonora original, sonido y montaje de efectos sonoros (estas dos últimas nominaciones son muy merecidas). ¿Será la triunfadora de la noche? Quien sabe, pero parece una película más propia de un festival, demasiado pequeña para unos premios que a menudo sienten debilidad por la épica, el espectaculo, el cine con mensaje y otros avatares.

NO PARECE ESPAÑOLA

Wednesday, February 17th, 2010

Este domingo se entregaron los premios Goya. La ceremonía fue entretenida, especialmente por la ausencia de pausas publicitarias, por el buen hacer de Buenafuente y por la sobriedad del guión y de la realización, que no se esforzaron en ser epatantes o extremadamente ingeniosos. Los galardones se repartieron, sobre todo, entre “Agora” y “Celda 211″, como era de esperar. “Gordos”, “Yo también”, “Planet 51″, “Tres días con la familia”, “Los abrazos rotos” y “El secreto de sus ojos” completaron la lista de largometrajes que se llevaron alguna estatuilla a casa. Quizás “El secreto de sus ojos” se hubiera merecido algún reconocimiento más por parte de la Academia. Yo dije en su momento que me pareció una película irregular, pero conforme pasa el tiempo uno recuerda sobre todo sus momentos más brillantes y estos son muy brillantes: la escena del partido de fútbol, la del interrogatorio, el final…

Por otra parte, “Celda 211″ me parece una buena película, pero un tanto sobrevalorada. De ella me gusta, sobre todo, el guión, que tiene giros argumentales que lograron sorprenderme, y también las actuaciones, por supuesto. Sin embargo, me da la impresión de que la película se está llevando alabanzas un tanto exageradas. Pero lo que más me molesta es el tópico supuestamente elogioso que dice “No parece española”. Como leí en Meneame, ¿pero cómo que no parece española? Ambientada en una carcel de Zamora, con Antonio Resines, Luis Tosar o Manuel Morón en el reparto, la importancia que tienen unos presos de ETA en el guión… ¿Qué va a parecer si no española?

Lo de que “no parece española” se puede aplicar a películas como las que ruedan en inglés Alejandro Amenábar, Alex de la Iglesia, Jaume Balagueró o Isabel Coixet, pero aplicarlo a una película como “Celda 211″ no hace más que demostrar los prejuicios de quien lo dice. Se supone que una de las razones por las que no parece española es por ser una película de género… como si en España no se hiciera nunca cine de género. Pueden salir mejor o peor, pero películas como “Rec”, “El orfanato”, “Tuno negro” o “El arte de morir” funcionaron bastante bien en taquilla. También se han hecho thrillers como “La distancia”, “La caja 507″, “Incautos”, “La noche de los girasoles”, “Sólo quiero caminar”, “Los lobos de Washington” o “Días Contados”. Hasta se han hecho películas sobre viajes en el tiempo (”Los cronocrímenes”) y meteoritos que se van a estrellas contra el planeta (”Tres días”). Otra cosa es que no se sepan vender y promocionar. Y desde luego, no se han dejado nunca de hacer comedias de todo tipo… Evidentemente, no todas las películas que hace el cine español son buenas. De hecho, el porcentaje de películas españolas buenas es bastante reducido, pero así pasa en todas las filmografías y en todas las industrias culturales.

La otra gran razón por la que supongo que “Celda 211″ no parece española es por su acabado técnico. Bueno, cualquiera que haya visto una película española con un presupuesto razonable se daría cuenta de que hace ya bastante tiempo que los profesionales españoles se han puesto las pilas en ese sentido. Algunos hasta trabajan en Hollywood sin el menor problema…

El problema, supongo, es saber qué entienden quiene recurren al tópico por “película española”. Generalmente, caben tres posibilidades. La primera posibilidad es que digan “no salen prostitutas y travestis”, como si todo el cine español se redujera a la filmografía de Almodóvar… y como si la filmografía de Almodóvar se limitara a “enloquecidas-comedias-sobre-transexuales-llenas-de-colorines”. Es cierto que la influencia almodovariana mal entendida nos ha traido horrores como las películas de Menkes y Albacete y las de Ayaso y Sabroso, pero eso no es culpa de Almodóvar. La segunda posibilidad es que digan que “no salen tetas y culos”, como si todo el cine español se limitara a las películas de Vicente Aranda y Julio Medem… y como si las películas de estos directores sólo fueran excusas para enseñar carne. Los tiempos del Cine “S” quedaron ya muy atrás.

Y la tercera posibilidad es que digan lo de “por fin una película española que no habla de la Guerra Civil”. Vale, es un hecho que en España se hacen películas sobre la Guerra Civil. Pero, ¿cuántas de ellas van realmente sobre la guerra? Es decir, ambientadas en los campos de batalla, el frente o las ciudades sitiadas. Tenemos “Libertarias”, tenemos “Las trece rosas”, tenemos “Tierra y libertad” (que es de Ken Loach, tampoco debería contar mucho), tenemos “Soldados de Salamina”… y no se me ocurren muchas más. Supongo que la gente debería decir “por fin una película española que no habla de la Posguerra”. El problema es que España fue una dictadura durante cuarenta años… y esto pesa mucho. Seguro que a todos nos gustaría hacer películas ambientadas en los elegantes años 40, los coloristas años 50, los revolucionarios años 60 o los desprejuiciados años 70 como hacen los cineastas estadounidenses, franceses, ingleses o suecos sin ningún prejuicio. Pero es que España no era así en absoluto y sería ridículo hacer cine sobre esa época sin tenerlo en cuenta, ya sea a la hora de hacer comedias como “Los años barbaros”, “Besos para todos”, “Torremolinos 73″ o “El amor perjudica seriamente la salud”, sofisticados melodramas a lo Garci tipo “You are the one” o películas fantásticas como “El laberinto del fauno”.

En definitiva, a mí una de las cosas que más me gustan del cine español es, precisamente, que parece español.

UP IN THE AIR

Friday, February 5th, 2010

Up in the sky

Ayer comencé la temporada de los Oscar viendo “Up in the air”, la nueva película de Jason Reitman. Seis nominaciones ha conseguido este título en las categorías de película, dirección, guión adaptado, mejor actor (George Clooney) y por duplicado en la de mejor actriz secundaria (la estupenda Vera Farmiga y Anna Kendrick). Con el tiempo este detalle anecdótico apenas será mencionado, pero la película podrá ser recordada como un análisis de estos tiempos de crisis económica, social y humana.

“Up in the air” cuenta la historia de Ryan Bingham, un hombre maduro (pero muy bien conservado: es George Clooney) que trabaja en una empresa que se dedica a despedir empleados de terceros negocios. Bingham se pasa la mayor parte del año volando de una ciudad a otra de Estados Unidos, mandando a gente al paro sin la menor empatía y dando conferencias sobre motivación personal. Su principal objetivo en la vida es acumular puntos en su tarjeta de American Airlines (hay veces que la película parece un publireportaje de esta compañía aérea, de Hilton y de Hertz). ¿Es una existencia vacía y hueca? Puede, pero a Bingham le encanta su vida. Hasta que conoce a una mujer y se tiene que enfrentar a un posible cambio en el sistema laboral de su empresa… Pero estamos en una película que quiere ser realista y los caminos de Hollywood no sirven para este guión.

Quizás no sea una película perfecta, pero sé es de las que te dejan pensativo un buen rato. Los protagonistas de la película viven en el mundo de las salas VIP de los aeropuertos, volando en primera clase, alojándose en habitaciones de hoteles tan lujosos como anodinos y conduciendo grandes coches de alquiler. Ese mundo, comparado con las empresas en quiebra que visitan y las oficinas destartaladas y semidesiertas que se ven en la película, se revela como un paraíso artificial, un lugar alejado de un mundo real en crisis y de un sistema económico que se viene abajo. ¿Qué pasará cuando ya no quede gente a la que despedir? ¿Hasta qué punto nos encerramos en los lujos y las comodidades para no ser conscientes de lo que está pasando a nuestro alrededor, de la realidad de la gente que pierde sus trabajo y a la que se intenta consolar con frases de ánimo tan formulaicas como huecas?

La otra pregunta que me hice al salir del cine es cuándo llega el momento en que te das cuenta de que te conformas con la vida que llevas y si eres consciente del mismo. Me parece que no…

AVATAR

Wednesday, January 13th, 2010

Avatar

A la tercera va la vencida, así que después de dos intentos infructuosos de ver “Avatar” en los Cinesa Príncipe Pío, ayer por fin pudimos ver la nueva película de James Cameron en tres dimensiones.

Antes de la nueva fiebre por el 3D, yo sólo había visto películas tridimensionales en sitios como EPCOT, DisneyWorld, la Expo de Sevilla o los cines IMAX, espectáculos donde lo que menos importa es la historia y lo fundamental era sorprender al espectador lanzándole cosas a la cara, poniendole objetos flotantes delante de los ojos o haciéndole creer que se caía por túneles subterráneos, toboganes o montañas rusas de todo tipo. En resumen, un circo.

Confiando en Pixar, este verano fui a ver “Up” en tres dimensiones. Menudo chasco. O la tecnología ha retrocedido, o mi memoria infantil magnifica las cosas, pero lo del 3D me pareció una chorrada sacacuartos, ya que no aportaba nada a la película e incluso molestaba. De hecho, creo que la película me hubiera gustado más si la hubiera visto en una pantalla de cine normal y, después de la decepcionante experiencia, decidí dar la razón a los que dicen que el 3D es, en resumen, un circo y que no aporta ningún valor añadido a una película.

Pero algo en mi mente me decía que eso es como decir que la aparición del cine sonoro o el cine en color no aportó ningún valor añadido a una película. Confiaba en que “Avatar”, que según parece se planteó desde el principio para ser vista en tres dimensiones, me sacara de mi escepticismo. Hubo suerte: estoy seguro de que, vista en 2D, la película de James Cameron debe de seguir siendo espectacular, pero también debe de perder bastante fuerza visual. Es cierto que la tecnología 3D aun tiene que progresar, porque la imagen sigue perdiendo bastante nitidez cuando hay movimientos rápidos o cuando hay objetos en un primerísimo primer plano, pero hay momentos en que uno siente que realmente camina por el colorista y fosforescente mundo de Pandora y que le envuelve esa jungla habitada por animales planta y alienígenas descendientes del gato.

He leido en muchos sitios que el guión de “Avatar” es malo o inexistente. Tampoco es para tanto: James Cameron ha hecho un guión que sigue fielmente los manuales de escritura cinematográfica y aplica las fórmulas que han demostrado mil veces su eficacia. Es cierto que el desarrollo de la trama es previsible, que los personajes no dejan de ser arquetipos básicos y que la historia de amor entre Jake y Neytiri avanza a trompicones y le falta bastante emoción, pero no se puede decir que aburra en ningún momento, ni que caiga en el absurdo o la ridiculez infantiloide tan habituales en la típica superproducción americana (sí, Michael Bay, puedes darte por aludido). Quizás el secreto de su éxito, y del de “Titianic”, es que ambas cuentan historias clásicas, universales y reconocibles por todo espectador, presentadas de una forma vanguardista y con un acabado técnico impecable. Y viendo las cifras en taquilla, está claro que la fórmula funciona.

REPASO CINÉFILO ANUAL

Thursday, January 7th, 2010

Como todos los años, ha llegado el momento de hacer mi repaso cinéfilo anual y, como siempre, aclaro que no se trata de hacer una lista con las diez mejores películas del año sino con las que más me han satisfecho como espectador, 100% subjetiva.

Si he hecho bien mi recuento, este año he ido 41 veces al cine. Tengo la impresión de que una de las taquilleras del Cine Ideal ya nos conoce a Diego y a mí. En general, me da la impresión de que, quitando excepciones como “Resacón en Las Vegas” o “Enemigos Públicos”, hemos elegido bien los títulos y de que este año ha sido bastante bueno. En los Oscars hubo bastantes cintas nominadas interesantes: “Milk”, “La Duda”, “The Visitor”, “The Wrestler”, “Slumdog Millionaire”… El cine español ha tenido un buen año, aunque más en lo comercial que en lo artístico. “Spanish Movie”, “Rec 2″ o “Celda 211″ demuestran que se pueden hacer productos que interesen al público con un buen empaquetado formal y una calidad aceptable. Sin embargo, Almodovar y Amenábar estrenaron este año películas que contienen grandes momentos cinematográficos pero que no terminan de ser películas redondas.

Lo que me queda claro es que este año ha sido muy bueno para el cine de animación. Quitando la tercera parte de la saga de “Ice Age”, hemos podido comprobar que las películas animadas pueden ser para todo el público… o sólo para los adultos. Da igual el país de procedencia (este año se estrenó un clásico de Miyazaki, “Mi vecino Totoro”, además de su última película de Miyazaki, “Ponyo en el acantilado”) o la técnica empleada, el cine de animación nos ha regalado unas cuantas joyas y joyitas durantes los últimos meses.

Esta es mi lista:

10. (500) Días de verano. Porque es una película bonita. Porque demuestra que se puede hacer comedia y hablar a la vez de cosas serias. Porque Zooey Deschanel y Joseph Gordon-Lewitt son adorables.

9. Dejame entrar. Porque es una película que, sin darte cuenta, te cala y te das cuenta de que piensas en ella tiempo después y de que tiene muchas más capas de lectura de las que parecía. Porque es oscura, gélida y terroríficamente perturbadora, pero a la vez es una cálida historia de amor y amistad.

8. Up. Porque contiene unos veinte minutos que se cuentan entre lo más emocionante que nunca se ha visto en una pantalla grande. Si ves la secuencia de montaje que resume los años de matrimonio del protagonista y no lloras, es que no tienes corazón.

7. Donde viven los monstruos. Porque Spike Jonze convierte un cuento infantil en una película que deja pensando a los adultos. Porque la aparente sencillez de su trama esconde muchos recovecos y segundas o terceras lecturas. Porque el niño protagonista resulta uno de los personajes infantiles más creíbles jamás vistos en una película. Porque emociona.

6. Lluvia de Albóndigas. Porque es la película con la que más me he reído este año, tan friki, tan surrealista, tan trepidante…

5. Despedidas. Porque es una película hermosa y sencilla que sabe hablar con naturalidad de ese tema tabú en nuestra sociedad que es la muerte. Porque hace crecer aun más mis ganas de viajar a Japón. Porque su banda sonora, de Joe Hisaishi, es una de las más bellas del año.

4. Coraline. Porque, en la mejor tradición de los cuentos, sabe ser mágica y oscura a la vez. Porque es una película para niños que no los trata como borregos atontados. Porque su acabado formal es, simplemente, espectacular.

3. Frost/Nixon. Porque es una película adulta e inteligente que habla de los entresijos de la política y el periodismo sin concesiones a la galería. Porque, además, lo hace sin ser nada aburrida. Y porque, por si fuera poco, sus dos actores protagonistas, Frank Langella y Michael Sheen hacen un trabajo interpretativo excepcional.

2. Vals con Bashir. Porque hay un viejo aforismo que dice que no se puede hacer una auténtica denuncia de la guerra a través de una película porque el cine siempre acaba dándole glamour y glorificándola. Todos ellos deberían ver esta película de animación documental en el que el director Ari Folman cuenta sus propios recuerdos sobre su participación en la Guerra del Líbano de 1982 y el papel de Israel en dicho conflicto. Imprescindible.

1. Revolutionary Road. Porque no tengo dudas en decir que es la mejor película que se ha estrenado en España durante 2009.

ACTIVIDAD PARANORMAL

Thursday, November 19th, 2009

Desde que oi hablar de la película “Paranormal Activity”, me pareció que podía ser de éstas que me quita el sueño durante unas noches. El planteamiento es muy sencillo: una pareja tiene una casa, sospecha que algo extraño pasa por las noches, decide grabar lo que sucede mientras duermen y… tachán, el terror llega a sus vidas. Y a las de los pobres espectadores impresionables.

Personalmente, lo que más miedo me da del trailer es que la puerta del dormitorio se mueva sola. Pero, ¿a quién se le ocurre dormir en una habitación con la puerta abierta? Es más, ¿acaso alguien es capaz de dormir con la puerta del armario abierta? A mí, por lo menos, es algo que me causa cierta intranquilidad y desasosiego. Aunque, por otro lado, una puerta cerrada tampoco es muy tranquilizadora. Al fin y al cabo, siempre hay que abrirla en algún momento. ¿Y quién sabe qué nos espera al otro lado? Especialmente si hemos oido ruidos en la otra habitación…

Pensándolo bien, es mejor no saber ni remotamente lo que sucede en nuestra casa mientras dormimos. Y eso que a mí me protege Flauta, lo cual, en ocasiones, no es nada tranquilizador. Sobre todo, cuando se pone a mirar fijamente a un punto en el que no sucede nada. O peor aun, cuando se pone a mirar fijamente a un punto en el que no sucede nada… en el altillo, al final de la escalera. Cualquier día, una pelota de juguete bajará rebotando de escalón y escalón y sabré que habrá llegado la hora de poner la casa en venta.

ÁGORA

Wednesday, October 21st, 2009

No sé bien porqué, pero tanto el teaser como el trailer de “Ágora” me causaron una mala impresión, como de película barata hecha con cartón piedra. Esto, unido a la gran decepción que supuso para mí “Mar Adentro”, hizo que le cogiera mania a la película-más-cara-de-la-historia-del-cine-español. Quizás mis bajas expectativas sirvieron para que la película me sorprendiera bastante. “Ágora” no es una película perfecta, ya que peca de cierto simplismo a la hora de exponer su mensaje. También se ve lastrada por el hecho de que los actores masculinos no tienen ni la presencia ni el carisma requeridos y quedan completamente ensombrecidos por Rachel Weisz. Puede que, en realidad, esa fuera la intención del director. Lo mejor de la película, aparte de su acabado formal y de lo bien que mueve la cámara Alejandro Amenábar, es que consigue hablar de religión, ciencia, astronomía y filosofía sin ser aburrida en ningún momento.

Agora

A estas alturas, supongo que todo el mundo sabe ya que “Ágora” cuenta la historia de Hipatia, “la primera mujer matemática de la historia de la humanidad de la que tenemos un conocimiento razonablemente seguro y detallado”, según la Wikipedia. Vivió a finales del siglo III y principios del siglo IV en Alejandría y era maestra en la Escuela Neoplatónica de la ciudad, famosa también por su enorme biblioteca. Murió linchada a manos de una turba de cristianos, y esto la ha convertido en algo así como una Martir de la Ciencia.

Yo recordaba la historia de Hipatía de haberla leido en “Cosmos”, el libro (y serie de televisión) de Carl Sagan que tenía mi abuelo en su casa. Agnóstico y muy crítico con el fenómeno religioso, Sagan utilizaba la historia de Hipatia y de la destrucción de la Bibilioteca de Alejandría como símbolos del final de la brillantez científica de la Antigüedad Clásica y del comienzo de mil años de barbarie y oscuridad a los que sólo pondría final la llegada del Renacimiento y la recuperación de los ideales clásicos. De hecho, se lamentaba de como Cirilo, obispo de Alejandría e instigador de la muerte de Hipatía, es considerado Santo por la Iglesia Católica.

Sin embargo, lo que Sagan se olvidaba mencionar es que las grandes obras de la Antigüedad sólo han llegado hasta nuestros días gracias a que fueron custodiadas en monasterios medievales y a través de copias realizadas por sabios musulmanes… o que una de las principales fuentes que tenemos para conocer la figura de Hipatía es la correspondencia con el obispo Sinesio de Cirene, discípulo suyo.

Al fin y al cabo, de lo que trata “Ágora” es de la importancia de luchar contra el fanatismo, ya sea del signo que sea, y de apostar por el espíritu crítico como único medio de llegar a la verdad. O a la Verdad.

ZABRISKIE POINT

Friday, October 16th, 2009

Zabriskie Point

Anoche fui a la Filmoteca a ver “Zabriskie Point”, una película de Antonioni sobre los movimientos contraculturales en la California de finales de los sesenta. En realidad, no pasa gran cosa: un chico huye de los disturbios provocados por los enfrentamientos en la Universidad entre estudiantes y fuerzas policiales, se encuentra con una chica en el desierto, se paran en Zabriskie Point -los restos de un lago desaparecido hace cinco millones de años-, hacen el amor, se separan, el Sistema se impone y Antonioni propone como solución volar por los aires el Capitalismo. Todo muy simbólico, muy ingenuo, muy revolucionario. Me encantan estas películas.

Portada de Rolling Stone

De Antonioni he visto varios títulos. Las que le han hecho famoso, como “La Noche” o “Blow Up”, tienen un ritmo lento y un argumento liviano que parece lleno de arbitrariedades narrativas. También se destacan por la estética, el encuadre, los movimientos de cámara, el equilibrio entre líneas y colores, el cuidado de los detalles aparentemente secundarios: cada plano es una obra completa en sí misma. En “Zabriskie Point” me llamaron la atención dos detalles: la cantidad de carteles publicitarios que salen en los planos ambientados en la ciudad frente al vacío puro y esencial del desierto, así como el contraste estilístico entre la trama central de la película, rodada con la típica libertad de las Nuevas Olas de los sesenta, y las escenas protagonizadas por Rod Taylor, quien interpreta a un rico constructor que especula con terrenos para llenar de urbanizaciones el desierto, mucho más convencionales. El choque entre la vieja sociedad y las propuestas revolucionarias de los sesenta se plasma también en el propio estilo de la película.

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Otra de las cosas que siempre me llama la atención cuando veo películas de arte y ensayo de los sesenta es que me da la impresión de que el cine alternativo de ahora mismo no se dedica más que a reciclar ideas antiguas con menos valentía. También me pasa con la música: al escuchar los temas de Pink Floyd que forman parte de la banda sonora de la película, uno se da cuenta de que el “Kid A” de Radiohead tiene muy poco de novedoso y menos de radical.

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Leyendo en Imdb sobre la pareja protagonista del film, Mark Frachette y Daria Halprin, uno piensa en que el rodaje debió de ser, como poco, interesante. Él era carpintero y después del estreno se fue a vivir a una comuna a la que donó lo que le habían pagado por su trabajo en la película. Poco después fue detenido por participar en el atraco a un banco y murió en la carcel a los 27 años. Ella se casó con Dennis Hopper y fundó un instituto para la sanación a través del movimiento, donde trabaja como profesora.