Archive for the ‘Futuro’ Category

SISSISISSI

Thursday, June 25th, 2009

Ayer, mientras a nuestro lado pasaban cuencos de colores con trocitos de pescado crudo sobre una cinta transportadora, le conté a Diego los distintos planes de vacaciones que había elaborado para este verano. Venecia, Grecia, Estambul y Copenhague llegaron a la selección final, pero la ciudad ganadora del premio “Destino Vacaciones 2009″ es…

¡Oh, sorpresa, no hay una sola ganadora!

Tenemos un empate entre Budapest y Viena, así que la solución será ir a una de las dos ciudades, pasar ahí varios días, coger un tren, pasar más días en la otra capital y volver a Madrid para ver a Madonna. A no ser que surjan imprevistos de última hora, va a ser un verano imperial.

VENEZIA

Tuesday, May 26th, 2009

Durante mi Interail pasé tres noches y dos días en Venecia. Llegué a última hora de la tarde procedente de Verona. De repente, el tren se metió en el mar. En sus últimos kilómetros la vía del ferrocarril discurría por una estrecha franja de tierra rodeada de agua hasta llegar a su destino. Cuando salí de la estación me encontré, de golpe y sin previo aviso, con Venecia. Delante de mí tenía un canal por donde pasaban góndolas y un vaporetto. En la otra orilla, a mi derecha, había una iglesia marmórea. A la izquierda, un puente trazaba un arco de piedra sobre el agua. No había ni coches, ni calles. La luz dorada del atardecer no hacía más que aumentar la extraña sensación de encontrarse dentro de una postal o un decorado. Un tanto aturdido, me monté en un vaporetto para ir al hostal. Creo recordar que se hizo de noche rápidamente y que la ciudad pareció desaparecer. Cuando llegué al albergue hacía frío. Pocos minutos después, comenzó a llover. La tormenta duró toda la noche. Los rayos iluminaban Venecia intermitentemente.

A la noche siguiente también hubo tormenta, así que si tuviera que guiarme por mi experiencia personal, diría que en Venecia el tiempo es una sucesión de sol y lluvia y que todos los días pueden ser primavera, verano, otoño e invierno simultáneamente. Esta foto que hice al mar Adriático es la prueba de que digo la verdad.

Dos mares en un solo día

Hay otro detalle que me hace relacionar Venecia con las tormentas. Cuando a la mañana siguiente visité la Galería de la Academía, me pasé varios minutos contemplando el cuadro de Giorgione titulado “La Tempestad”. Los libros lo describen como uno de los cuadros más enigmáticos de la Historia del Arte, ya que se desconoce cuáles son el significado de la escena y la identidad de sus personajes. Lo que sí puedo decir es que las tormentas de Venecia son idénticas a la que rompe las nubes al fondo del paisaje.

La tempestad

No todo es antiguo en Venecia. En la ciudad se encuentra el museo de Peggy Guggenheim en un edificio inacabado junto al Gran Canal. Da la sensación de que han cortado los pisos superiores del palacio con un cuchillo gigante. Ahí la extravagante heredera de la familia de millonarios, además de enterrar a sus perros en el jardín y coleccionar artistas y amantes, fue reuniendo una interesante colección de arte contemporáneo. Las salas del museo son pequeñas, así que uno se siente como si estuviera caminando por una casa elegante decorada con obras de Kandinsky, Mondrian y Chirico, entre otros muchos. A las doce aparecieron unos camareros y repartieron vasos de Campari en una pequeña terraza junto al Canal. Para que todo fuera perfecto, en aquel momento la vida debería haber sido en blanco y negro, del mismo modo que debería haber sido en Technicolor al estilo de los años sesenta cuando fui a la playa del Lido.

A veces Venecia parece un parque temático del turismo. A las ocho de la mañana, la plaza de San Marcos estaba desierta, y una brisa fresca hacía que las góndolas amarradas se balancearan suavemente. Me atrevería a decir que es uno de los lugares más hermosos que he visto nunca. Era emocionante. Pocas horas después volví a pasar por la plaza y me encontré con hordas de turistas con gorritos y cámaras. Sentí lástima por la ciudad y prácticamente salí corriendo hacias las callejuelas traseras, así que no entré ni en la Basílica, ni en el Palacio Ducal, ni atravesé el Puente de los Suspiros. Esto, unido a la sospecha de que aun me faltan muchos secretos venecianos por descubrir, son buenas razones para volver a la que seguramente es la ciudad más famosa del mundo… con permiso de Nueva York, claro.

VOYAGE VOYAGE!

Tuesday, May 12th, 2009

Es mayo y ya va siendo hora de empezar a hablar de las vacaciones. Este año, a diferencia de los anteriores, no toca cruzar el charco para viajar a tierras americanas. Este verano mis vacaciones se repartirán entre Navarra, Madrid, Murcia y algún destino europeo aun por decidir. Será el primer viaje de los muchos que haré con el Acompañante Habitual. Pero como lo que nos hace ilusión es estar los dos juntos, aun no hemos elegido destino porque, en el fondo, no es lo que más nos importa.

Se supone que cuando acabe la carrera Diego va a ir unos meses a Inglaterra a hacer prácticas, así que las islas británicas quedan descartadas. También está planeado que en el verano de 2010 nos vayamos a hacer el Interail por tierras escandinavas, así que el Lejano Norte lo dejaremos para entonces. Tenemos el resto del continente a nuestra disposición. Mi duda es si ir a algún lugar en el que ya haya estado y que sé que me gusta o conocer nuevas ciudades y paises. Me haría ilusión volver a pasear por Venecia, ver otra vez las iglesias de Florencia o saborear una moussaka en Plaka. Me encantaría enseñarle a Diego los rincones que conozco de Estambul, pisar Asia, comer auténticos y deliciosos kebabs en Eminonu a un euro, pero si vuelvo a Turquía me gustaría conocer más lugares de ese país, algo que se nos escapa de presupuesto, de días disponibles y no cumple la condición europea de este viaje. Están también París, Amsterdam o Bruselas, pero, no sé porqué, no termino de imaginarme que los Paises Bajos existan cuando no hay nieve en las calles y las temperaturas son superiores a los cero grados.

El resto del continente es un enigma para mí. Siempre he sentido curiosidad por conocer lugares de Francia como Chartres, Reims o Arles, el pueblo donde vivió y se cortó la oreja Vincent Van Gogh. Otro destino interesante podrían ser los Alpes y la exótica Suiza, con sus exóticos relojes de cuco y sus exóticos chocolates. La gente cuenta maravillas de Berlín, Viena, Praga o Budapest. También podemos ir a saludar a la sirenita a Copenhague, comprobar si el metro de Moscú es tan lujoso como cuentan, aprovechar las ofertas de Easyjet para ver las colosales construcciones de Ceaucescu en Rumanía, o pasar varios días en las playas de Dubrovnik, Malta, Chipre o cualquier isla griega.

¿Qué me recomendáis vosotros?

ATRAPADOS EN LA RED

Thursday, January 15th, 2009

Lo leo en el Facebook de Vir y no puedo creerlo: la tienda Virgin Megastore de Times Square cerrará en abril y será sustituida por un establecimiento de la marca de ropa Forever21. Y eso que la facturación anual ascendía a unos 55 millones de dolares… Aquí en la pequeña Nueva York que es Madrid ya cerró Madrid Rock para convertirse en un Bershka, y la sección de música de la FNAC es cada vez más pequeña. En Pamplona, casi todas las tiendas de discos que existían en mi adolescencia han desaparecido.

También los cines de la Gran Vía están cerrando poco a poco sin que a nadie parezca importarle que Amancio Ortega y Stefan Persson se estén repartiendo el mundo.

Está claro que el futuro es descargárselo todo de la Red, de forma legal o no. No seré yo quien se ponga a luchar contra el progreso. Pero, ¿dónde queda el romanticismo de revolver los discos, ver las portadas y contraportadas, descubrir joyas a bajo precio e ir a por un compacto y llevarte cinco? Comprar en el Amazonas o en Itonos no es lo mismo, ni de lejos. Y ya no vamos a comparar el ver una película en pantalla grande, en la oscuridad del cine y haciendo manitas, con ver una película descargada de la red que ha grabado alguien con una cámara de vídeo. Vale, en el cine, a veces, tienes que aguantar a personas que hacen ruido al comer galletas con la boca abierta o no pueden dejar de comentar lo bueno que está James Franco, pero es que en las copias descargadas puedes escuchar como una madre le explica Wall-E a su hija… Lo dicho, que el futuro es un asco.

PREPARANDO EL VIAJE

Saturday, August 23rd, 2008

Mientras España gana una medalla de oro y dos de plata, yo curioseo la web del New York Times. El lunes, día en que llegamos, puede haber tormentas, pero esperemos que empiecen después de que aterricemos (no están los ánimos muy elevados para meterse en un avión ahora mismo, la verdad), pero parece que el tiempo mejorará durante la semana.

La web del periódico tiene una guía para el viajero en el que hacen un listado de todo lo que debería visitarse: museos, monumentos, tiendas, parques, bares, discotecas… Me he puesto a anotar sitios y me parece que voy a necesitar un mes para verlo todo: American Museum of Natural History, The Apple Store, Battery Park (con el Museo del Holocausto), el puente de Brooklyn, Central Park (donde se venden los mejores perritos calientes y lazos pretzel del mundo), el edificio Chrysler, Coney Island, Dean & Deluca, el Empire State Building, FAO Scharz, el edificio Flatiron, la Estación Grand Central, la tienda de Manoloa Blahnik, el Museo Metropolitano, el MOMA, Rockefeller Center, el Museo Guggenheim, la Catedral de San Patricio, el ferry de Staten Island, Times Square con su Virgin Megastore y sus musicales de Broadway, Tiffany & Co, Naciones Unidas, Washington Square, el edificio Woolworth, la tienda Disney de la Quinta Avenida y Chinatown.

Lo dicho, que me quedo en Nueva York.

LO VOY A HACER

Monday, July 14th, 2008

Soy tan original y me gusta tanto ir a contracorriente que, justo cuando el Euribor marca máximos históricos y los expertos en Economía no se ponen de acuerdo en si lo peor de la crisis está por llegar, yo he decidido comprarme una casa.

Voy a comprar MI casa, el piso en el que he estado viviendo durante los últimos nueve años de mi vida, aquel que se anunciaba como “originalísimo apartamento” y que, poco a poco, se ha ido convirtiendo en mi hogar y en el de Flauta. Ahí ha habido fiestas, cenas, rodajes de cortometrajes, partidas de consola, noches alegres y mañanas tristes, noches tristes y mañanas alegres, tardes aburridas, un robo, varios invitados, un fantasma, humedades en la pared, una grieta, una lagartija, muchas risas y alguna lágrima. ¿Cuál es el valor de todo esto?

Sin duda alguna, muy superior a los euros que me piden por el piso. Así que, una vez hechas las cuentas, apretándome un poco el cinturón y contando con el aval de mi madre, voy a dar el paso y le voy a pedir matrimonio al banco. Ahora sólo tiene que darme el sí y todos seremos felices y comeremos… patatas cocidas, porque no me da para más.

ACE AND THE CITY

Thursday, June 26th, 2008

En 1983 a mi madre le dio un ataque de locura, nos agarró a mi hermano y a mí, y nos fuimos a pasar el verano a Nueva York a casa de mi tía. De aquel viaje a Estados Unidos recuerdo ver la parte de arriba de las nubes desde la ventanilla del avión, los grandes helados o icecream (pronunciado “icecream”, tal cual), las partidas de comecocos (había hasta cereales de desayuno con las figuritas del PacMan), las moquetas, la estatua de Alicia celebrando el NoCumpleaños con el Sombrero Loco y la Liebre de Marzo en el Central Park, los esqueletos de dinosaurio en el Museo de Historia Natural, DisneyWorld en Florida, el Pabellón de la Imaginación en EPCOT, el Obelisco y la gigantesca estatua de Lincoln en Washington, los panqueques, los dibujos animados a todas horas en la televisión y las Torres Gemelas.

En 1990 volvimos a cruzar el océano. De aquel viaje recuerdo las colas eternas en la aduana, los auténticos Whoppers, una proyección espectacular sobre UFOs en un Planetario en el que llegaba a llover de verdad sobre el público, los pies de la Estatua de la Libertad, el sabor del pato pekinés, los días en la playa, las partidas al Tetris, el Ninja Gaiden y el Kid Icarus en la consola Nintendo, los primeros episodios de los Simpsons, los estudios de la MetroGoldwynMayer y la Disney en Orlando, las partidas de minigolf, la silueta del Chrysler Building, los vagabundos rebuscando comida en la basura, el humo que sale de las alcantarillas donde viven cocodrilos, un día lluvioso en el Jardín Botánico de la ciudad y las Torres Gemelas.

No volví a Nueva York hasta el año 2003. De aquel viaje recuerdo lo cansados que son los vuelos con escala, la impresión de que todo era extrañamente familiar, las vistas desde los alto del Empire State Building, las miles de variantes de refrescos y galletas en el supermercado local de Mineola, los cuadros de Lichtenstein, la reja de la catedral de Valladolid en el Museo Metropolitano, las acuarelas de Kandinsky en el Guggenheim, los rótulos luminosos en Times Square, los discos de Bisbal y Bustamante en la Virgin Megastore, el concierto de Sheryl Crow en el Radio City Music Hall, las ranas vivas a la venta en Chinatown, un paseo en el ferry a Staten Island y el vacío dejado por las Torres Gemelas en la Zona Cero.

Puede ser que vuelva a la ciudad este verano… Me apetece mucho, porque aun no he visitado el MOMA, ni he ido a ver un musical en Broadway, ni he cruzado caminando el puente de Brooklyn, ni he visto de cerca el Flatiron. Nueva York es inagotable.

PROYECTOS, PROYECTOS, PROYECTOS

Thursday, May 29th, 2008

Hace unos días un amigo me contaba que últimamente hay muy pocas cosas que le hagan ilusión. A veces, yo también siento que todos los días se parecen demasiado los unos a los otros y que vivo en una especie de rutina aburrida que no me deja disfrutar como quisiera de las cosas que me gustan. Noto que el tiempo y el espacio se convierten en mis enemigos y, como aun no he desarrollado superpoderes, tengo que resignarme a que los momentos buenos sean cortos y a que las grietas de las paredes de mi casa se hagan cada vez más grandes. ¿Metáfora? No, realidad real. En los últimos meses he tenido problemas de humedades, se ha fundido el tubo fluorescente de la cocina, se ha levantado el parqué y se han agrandado unas grietas que hay en la pared del salón… Empiezo a creer que son señales que me hacen los fantasmas del ático para avisarme de que no debo comprar el orginalísimo apartamento.

Quizás mi desidia no se deba a la astenia primaveral, sino a la carencia de proyectos a largo plazo y de desafíos que me motiven lo suficiente. Siento que necesito imponerme objetivos, algunos factibles y otros no, para no conformarme con lo que ya tengo. No hablo sólo de obligarme a comer un poco mejor y deshacerme del michelín lateral; ni de la búsqueda de una buena hipoteca o de un nuevo piso; ni de ser un poco más ordenado con las cosas de casa; ni de ser más eficaz y organizarme mejor en el trabajo. Me refiero a esas cosas que siempre aplazamos por múltiples motivos como la pereza, la indolencia o la falta de tiempo o de dinero. Yo siempre les digo a los amigos que hacer las cosas es mucho más fácil de lo que parece: sólo hay que hacerlas. Desgraciadamente, como dice el refrán “consejos vendo, y para mí no tengo”, así que nunca me aplico mis propias Perlas de Sabiduría.

Pero ya que he empezado a patinar y no me caigo y cada día voy más rápido y me gusta, quizás haya llegado el momento de empezar a hacer muchas otras cosas que siempre me han atraido y que, por muy diversos motivos, nunca he llevado a la práctica. Siempre he hablado de lo mucho que me gustaría matricularme en la UNED para estudiar Psicología; o apuntarme a un cursillo de fotografía; o hacer un viaje de costa a costa de los Estados Unidos; o reforzar un poco algunas relaciones con personas a las que quiero y que tengo un poco descuidadas; o escribir ese guión cuyo argumento me ronda por la cabeza; o hacer realidad esa pequeña productora de la que hablo en charlas de cafetería con mis amigos y que ya tiene hasta nombre. Y esto sólo por citar algunos de los proyectos, proyectos, proyectos, que tengo pendientes desde hace años. Si yo no los hago, nadie los va a hacer por mí. No sé por qué, pero me acaba de venir esto a la mente:

Tú, que decidiste que tu vida no valía
Que te inclinaste por sentirte siempre mal
Que anticipabas un futuro catastrófico
Hoy pronosticas la revolución sexual

:-)

EL FUTURO

Thursday, April 10th, 2008

Hace pocos días una amiga fue a ver a una futuróloga para que le echara las cartas y le leyera el porvenir. Por lo que me contó después, le dijo algunas recomendaciones y cosas interesantes, aparte de algunas obviedades. Para mí las que se llevan la palma son las del tipo “en los próximos meses vas a conocer a alguien”, cuando es evidente que, cualquier persona que salga de casa de vez en cuando, va a terminar conociendo a alguien que no conocía antes. Incluso si te quedaras siempre en casa, acabaría llegando alguien, un vendedor de enciclopedias, la chica que lee el contador del gas, una pareja de mormones, el amor de tu vida…

A mí me ha despertado curiosidad la idea de que alguien me lea el futuro, pero no sé si tiene mucha utilidad. Tampoco creo mucho en ello. ¿Cada uno tiene un destino ya escrito o existen miles de futuros posibles? ¿Qué parte del futuro depende de la casualidad y qué parte depende de mí?

Si tuviera delante de mí un libro que contara como va a ser mi vida en el futuro, ¿me animaría a leerlo? No estoy seguro, pero quizás preferiría ir descubriendo mi futuro por mí mismo, con sus sorpresas buenas y malas, sin que nadie me cuente el final de la historia.

Además, hoy por hoy, me conformo con que mi futuro se parezca mucho a mi presente. Y eso que sé que habrá momentos difíciles tarde o temprano, pero también sé que saldré adelante. Siempre termino haciéndolo.

BACK FOR GOOD

Friday, April 4th, 2008

Ayer, 14.24. Me llama una compañera de curro. Parece que ha habido problemas con la renovación de nuestros puestos de trabajo y se rumorea que se va a retrasar un poco más de lo previsto. Ella ya se ha apuntado al paro, le pregunto qué documentos tengo que llevar para apuntarme yo también.

Cuando termino de hablar con ella, me lamento y gruño un poco.

Cinco minutos después, vuelve a sonar el teléfono. Me llaman del trabajo: a las nueve de la mañana tengo que estar en mi puesto.

Y aquí estoy otra vez. Cuatro años más de trabajo asegurado. Ahora, ¡a resolver el tema de la vivienda!