GAUDEAMOS IGITUR
Friday, July 9th, 2010Hace muchos años, en el siglo pasado, recuerdo que al caminar por el pasillo hacia mi asiento asignado para el acto de licenciatura de mi carrera, pensé que era uno de los momentos más cinematográficos que había vivido nunca. El polideportivo de la Universidad se había trasformado en un decorado iluminado por grandes focos donde mis compañeros y yo seríamos las estrellas de la función por unas horas. Como en toda ceremonia o ritual, es mejor dejar de lado la visión irónica de la misma para poder disfrutarla. Recuerdo algunos de los chistes contados durante los discursos, los nervios cuando llegó la hora de subir al escenario a recoger un título (pero no “el título”, que aun no habíamos hecho los últimos exámenes), la satisfacción de mi madre al hacernos fotos a la salida…
En mi mente se mezclan la fiesta de esa noche con la última fiesta que hicimos después del último examen. Nos sentíamos contentos por haber terminado la carrera, pero también nerviosos y excitados ante el futuro que se abría ante nosotros en forma de prácticas en Madrid, masters o Escuelas de Cine. Todo eran proyectos prometedores, páginas en blanco sin escribir, un camino en el que la vida iba a dejar de estar marcada por cursos académicos. Comenzábamos una nueva aventura que nos llevaría a… ¿quién lo sabía entonces?
De aquellas dos noches de fiesta tengo momentos y conversaciones grabados en la memoria. Creo que ya he hablado alguna vez de como me impresionó, cuando en la discoteca un grupo de compañeros se acercó a donde estábamos bailando mis amigos y yo para la discoteca, ver que algunos de ellos se ponían a llorar con más o menos disimulo. A algunos de ellos no les he vuelto a ver nunca más. Fue entonces cuando me di cuenta de que abrir una etapa significa cerrar otra. Comenzar algo nuevo siempre lleva consigo sacrificar algo viejo.







