Anoche me acosté después de ver “Identity”, en el que apareció, como desconocida, una señora que trabaja en en este lugar desde el que os escribo. Me hizo gracia que nadie fuera capaz de descubrir su identidad. Anoche hubo dos concursantes que se fueron sin acertar ni una sola vez, por lo que no pudimos ver a sus acompañantes. Otra de las concursantes cometió un error garrafal, mientra que el último de la noche se fue a casa con cero euros. Todos ponen cara de circunstancias, se encogen de hombros, sonríen y hablan de lo bien que se lo han pasado y de “queselevaahacer”. Pero yo que he estado ahí y he visto esfumarse miles de pesetas y de euros delante de mis narices, sé que la procesión va por dentro y que durante un par de días estás jodido y atormentado. Y eso que yo, afortunadamente, nunca me he ido de vacio y, cuando a los meses llega el moneymoney, he podido disfrutar de la sensación de ganar dinero por tener suerte y una prodigiosa memoria para los conocimientos inútiles. Dinero gratis, lo llamo yo.
Hace mucho calor por la noche, más cuando no tienes aire acondicionado y tu vecino sí. Soñé que estaba en mi antiguo y odidado colegio y que Ismael, el niño de la katana de OT5, era el organizador de la fiesta de fin de curso y traía como artistas invitados a Maroon 5. Algo me dice que, cuando firme la hipoteca, todos los conciertos a los que iré serán como ese: soñados. Aunque no sé, quizás debería de ir a ver a Madonna, ¿no?
Me he despertado, sin saber muy bien por qué, a las nueve y media. Quería volver a dormirme, pero el vecino del segundo está de obras en su piso y ha colocado una hormigonera en el patio. Supongo que os imaginaréis como suena una hormigonera en un patio de vecinos. Efectivamente. Así. Así que me he levantado y me he ido al Vips a desayunar con un chequevips que me mandaron hace poco. Mientras bebía zumo de naranja recién exprimido, ja, leía el “Diario de Greg” y me tenía que contener las ganas de reir con las desventuras de este “pringao total” y su “novela bastante ilustrada”. Sí, estoy leyéndome un libro que se vende en la sección juvenil, pero es que tenía muy buena pinta y me da igual lo que penséis de mí. Después me he acercado al banco a llevar más papelotes para que ellos puedan decirle al tasador que vaya a mi piso y le ponga un precio desorbitadamente alto. He mandado un sms y me he ido al gimnasio, que estaba semivacio. Bueno, de hecho estaba prácticamente vacío. Es un placer no tener que turnarte en las máquinas con esos superhombres clónicos de biceps y pectorales gigantescos que lo llenan por las tardes.
Me he pasado por el supermercado y he hecho la compra básica: una bandeja de filetes, una bandeja de pechugas, pasta fresca, yogures, zumo, galletas, queso, pavo, salmón ahumado… ¿Frutas? ¿Verduras? ¿Qué son esas cosas? He hecho los filetes a la plancha con salsa chimichurri, me he quedado medio sobado viendo el telediario de noticias fugaces de TeleCinco, y, hale, ya estoy aquí para pasar la tarde. Esta noche, Virginia se convertirá en la última ganadora de OT.